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Paddle Board

Con esta nueva modalidad, además de los efectos beneficiosos ya conocidos del yoga, aumentaremos la resistencia, fuerza, flexibilidad y coordinación necesarias para mantener el equilibrio sobre la tabla, permitiendo que nuestro core trabaje intensamente. Además, podemos dejarnos invadir por una sensación de tranquilidad y armonía al vernos formar parte de un entorno tan increíble.

Para llevar a cabo este estilo de yoga es necesario saber nadar y contar con unas nociones básicas de surf que te permitirán mantenerte en la tabla, no hace falta ser un experto pero sí estar familiarizado con los movimientos clave del surf que harán que no acabes en el agua a la primera.

Añadiendo el agua a nuestra práctica del yoga estamos potenciando la estabilidad del core que nos obligará a buscar un equilibrio correcto para cada postura. Esta disciplina es un reto formidable porque mantener esa estabilidad no es tarea fácil. Resulta muy complicado al principio y puede incluso frustrar si no se dispone de esos conocimientos básicos de surf. Pero, por otro lado, esto reaviva la práctica del surf, le aporta una originalidad, una belleza y armonía extras que hace que realizar las posturas de yoga tradicionales suponga un nuevo reto lleno de interés.

Para afrontar este reto con éxito y no desesperarte es muy recomendable empezar por las posturas más sencillas, las que consisten en colocar los dos pies sobre la tabla, esto te dará una primera noción de seguridad que podrás ir extendiendo al resto de poses. Además, es muy necesario realizar estos movimientos iniciales con la mayor lentitud posible, favoreciendo el equilibrio y la consciencia de nuestro cuerpo en todo momento. Para ello, si mantenemos un punto de vista fijo cuando nos movemos, estaremos centrando el foco de nuestro equilibrio y potenciándolo

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